La importancia de la motivación en el aula de español
Irene Arroyo y Estefanía Velasco, Editorial SGEL.
El aprendizaje de una lengua extranjera es una aventura emocionante que también presenta grandes desafíos, entre ellos, crear un ambiente de enseñanza que despierte la curiosidad y que entusiasme a seguir aprendiendo, donde la motivación juega un papel clave en el proceso.
La motivación es un concepto que a lo largo del tiempo ha generado multitud de teorías, enfoques y diversas definiciones debido a la relevancia y el impacto que tiene en el aprendizaje. Hay que tener en cuenta que mantener un sentimiento de valía y de mérito personal es una necesidad humana básica que genera patrones de conducta cuando nos enfrentamos a una situación competitiva que supone alcanzar un objetivo (Covington, 1998), lo que se traduce en una implicación en el aula por parte del estudiante y una mayor efectividad como resultado del proceso. En esta línea, la psicología hace distinción entre dos tipos de motivación que se complementan: intrínseca y extrínseca. Si tomamos como referencia el ejemplo que propone el Centro Virtual Cervantes, una caminata por el bosque, realizada con el propósito de llevarle comida a alguien que está trabajando allí, es una actividad motivada extrínsecamente; la misma caminata, realizada por el placer del paseo, es una actividad motivada intrínsecamente.
Ambos tipos de motivación afectan al proceso de enseñanza y aprendizaje, ya sea positiva o negativamente. Como docentes, podemos ayudar a aumentar la motivación extrínseca de nuestros estudiantes mediante la creación de un ambiente seguro, el refuerzo y las recompensas positivas, el empleo de materiales didácticos auténticos o variando la metodología aplicada. Idealmente, la motivación extrínseca puede estimular a su vez la motivación intrínseca, ya que tiene la capacidad de aumentarla cuando es baja y potenciarla cuando es alta.
El español es una lengua viva que se emplea para comunicar, expresar y conectar con el mundo hispanohablante. Por ello, incorporar en las clases temas que resulten apasionantes a nuestros aprendientes como la música, el cine, la gastronomía o los viajes puede generar una mayor conexión emocional con el idioma, aumentando así su motivación. De esta manera, van a ayudarnos en nuestras aulas las actividades prácticas como los juegos de rol, los debates, la escritura creativa, los proyectos colaborativos y las salidas culturales que permitan a los alumnos utilizar la lengua en situaciones y contextos reales, a la vez que se despierta su imaginación y creatividad.
No podemos ignorar que actualmente la tecnología juega un papel determinante. Hoy en día, tenemos acceso a una gran variedad de materiales audiovisuales, actividades interactivas y herramientas educativas diseñadas para facilitar la gestión del aula y mejorar la interacción entre estudiantes y profesores, que ofrecen la oportunidad de enriquecer la práctica del español de forma dinámica y efectiva, a la vez que se conecta con la realidad de un mundo digital y cambiante.
Cada estudiante es único y tiene sus propios intereses, metas y estilos de aprendizaje, por lo que conocer a nuestro alumnado a nivel individual nos permite personalizar y adaptar las clases de tal manera que sean relevantes y significativas para ellos. Mantener el estímulo de la motivación durante todo el proceso de aprendizaje y trabajar el refuerzo positivo con nuestro alumnado favorecerá la motivación intrínseca de los estudiantes (tan necesaria), a la vez que ayudará a que alcancen sus metas lingüísticas y descubran la belleza no solo de la lengua, sino de la riqueza de la cultura hispana.
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