Los desafíos del sector turístico aplicado al turismo idiomático desde la turismofobia al problema del alojamiento 

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (2024) la actividad turística alcanzó los 184.002 millones de euros en 2023, un 12,3 % del PIB, lo que supuso 0,9 puntos más que en 2022. Con más de 2,58 millones de puestos de trabajo vinculados a este sector, se sitúa como principal motor económico de España y como la industria con mayor fortaleza.  

No obstante, estos datos se han visto ensombrecidos por una desafección generalizada de la población española. Los efectos negativos de algunos productos turísticos han llevado a algunos periodistas a acuñar el término turismofobia, y se ha visto representado con manifestaciones públicas señalando la mala praxis del turismo de masas.  

En el siguiente estudio, queremos poner de manifiesto los desafíos y retos a los que se enfrenta el turismo, y cómo se aplica al producto del turismo idiomático.  

SATURACIÓN DE ESPACIOS PÚBLICOS Y EL ENCARECIMIENTO DE LOS SERVICIOS 

Las redes sociales han supuesto un salto enorme para las sociedades avanzadas, creando nuevas formas de contacto, transmisión de información o estudio. Este tipo de herramientas digitales democratiza el acceso a la información y hace posible que ciudades o regiones poco visitadas se conviertan en puntos atractivos en un corto plazo de tiempo.  

No obstante, también tiene efectos negativos. En muchas ocasiones, el fenómeno viral de una región o fiesta popular sucede con tanta rapidez que no existen redes logísticas capaces de soportar el alto volumen de clientes. Esto nos lleva a tener servicios saturados como restauración, alojamiento o aparcamiento, además de un encarecimiento de los bienes y servicios locales por la alta demanda que no ha podido ajustarse con una oferta acorde.  

Esta saturación y encarecimiento de los servicios ha desplazado a la población local, que ha perdido lugares habituales para el esparcimiento en favor de los turistas. 

En lo que respecta al turismo idiomático, si bien es cierto que no es un turismo masivo, agregado al resto de productos contribuye negativamente a estos efectos perjudiciales. Por ello, se debe fomentar la dispersión de estudiantes por localidades menos saturadas, crear programas que incluyan actividades menos conocidas y evitar la concentración de la demanda. Diseñar experiencias lingüísticas integradas con actividades culturales que beneficien a las comunidades locales ayudará a que los efectos negativos sean menos significativos. 

PROBLEMA DEL ALOJAMIENTO 

El auge del alquiler vacacional ha encarecido el precio de la vivienda, tanto de alquiler a medio y largo plazo, como de compra, disminuyendo la oferta disponible en el parque inmobiliario. Además, la rentabilidad de un apartamento turístico es difícilmente comparable con otras opciones, lo que conlleva una pérdida de opciones por parte de la población local.  

El problema de la vivienda es, actualmente, una de las principales inquietudes de los españoles, sobre todo, entre jóvenes y estudiantes que no pueden emanciparse y formar una vida propia. Esta falta de independencia de la población joven está llevando a una disminución de la tasa de natalidad en el país, al no encontrar facilidades económicas o sociales.  

En cuanto al turismo idiomático, un 23,67 % de los alumnos pernoctan en apartamentos (compartidos o privados) según datos del Informe Sectorial FEDELE en 2023. No obstante, no es la primera opción de alojamiento, siendo esta las familias anfitrionas.  

Las familias anfitrionas o familia de acogida son unidades familiares que abren sus puertas para que estudiantes de español como lengua extranjera convivan con ellos. Esto ayuda a la integración de los estudiantes con una inmersión lingüística más completa y un desarrollo pedagógico mayor que el alojamiento privado o por libre. Además, este tipo de herramientas hacen que las familias cuenten con unos ingresos económicos extraordinarios, además de unas ventajas no cuantificables como la transferencia de información, interculturalidad y aprendizaje cultural. 

Uno de los retos del sector del turismo idiomático es seguir apostando por este tipo de alojamiento que no disminuye la oferta inmobiliaria y que permite a los estudiantes vivir mejores experiencias en las localidades visitadas. Hay que hacer más atractivo el producto a las familias, mejorando los servicios que reciben, el soporte y su sentimiento de pertenencia a la escuela. Al no poder competir con otras inversiones a nivel económico, es necesario plantear otra estrategia más emocional. 

COMPETENCIA INTERNACIONAL 

Otros destinos emergentes, como países de América Latina, Turquía, Croacia o Egipto, hacen competencia a España en cuanto a atracción turística. La especialización de otros mercados en sol y playa, turismo MICE o naturaleza, está desplazando poco a poco a la oferta española.  

Para hacer frente a este cambio de los flujos del turismo internacional, es necesario apostar por la calidad en el sector, por la seguridad del país, la solvencia de las instituciones y aumentar la confianza en la marca país.  Es importante que todas las administraciones y empresas implicadas sean conscientes de los productos que ponen en el mercado y que aseguren la satisfacción del cliente, intentando disminuir los perjuicios ocasionados a la población local.  

En este aspecto, el turismo idiomático parte con una ventaja clave, al ser el idioma, un bien inagotable, de alto valor añadido y que encuentra en España un escenario acorde para la enseñanza del español como lengua extranjera. No obstante, otros destinos de América Latina están ofreciendo aprendizaje del español a menor coste y con experiencias culturales únicas.  

La oferta educativa española debe valorar su producto y no entrar en competencia de precios con otros destinos o entre ciudades. Apostar por un precio acorde a los servicios de calidad que se ofrecen ayudará a mejorar el perfil del estudiante que acude a las aulas y, por tanto, a los ingresos económicos que se obtendrán de él.  

DESESTACIONALIZACIÓN DEL TURISMO 

En relación con lo mencionado anteriormente sobre la saturación de los destinos, tenemos el fenómeno de la estacionalización del turismo español. Sectores como sol y playa, deporte o visitas culturales tienen una elevada concentración de las visitas en determinados meses del año.  

Esto provoca que los efectos negativos del turismo se intensifiquen, provocando además una inestabilidad económica que afecta a los empleos con contratos discontinuos y unos ingresos irregulares.  

Un producto como el turismo idiomático tiene fácil la desestacionalización de la demanda al encontrarnos con diferentes tipos de estudiantes, como son aquellos que realizan sus inmersiones lingüísticas durante el curso escolar, o los que disfrutan de un campamento de verano. Por regiones, el verano concentra a un mayor número de alumnos extranjeros en ciudades del norte y del interior de España, frente a otras temporadas como otoño-primavera, con un aumento en las ciudades costeras.  

Potenciar programas educativos durante todo el año, como cursos especializados en invierno o primavera, así como organizar eventos culturales y lingüísticos que atraigan estudiantes en temporadas bajas, puede influir en esta desestacionalización del turismo. 

RETENCIÓN DEL TALENTO Y EMPLEO ESTABLE 

La precariedad laboral en el sector turístico afecta a la calidad del servicio y la retención del talento. Los bajos salarios y las pocas oportunidades de desarrollo profesional son un gran desafío que enfrenta el sector turístico en España. En el caso del turismo idiomático, que combina educación y turismo, estos problemas pueden repercutir en la calidad de los programas ofrecidos, el compromiso del equipo docente y la experiencia que los estudiantes obtienen en los centros.  

Para abordar este problema, se pueden plantear algunas estrategias como las siguientes:  

  • Formación continua: ofrecer programas de desarrollo profesional para profesorado y personal administrativo, centrados en nuevas tecnologías, metodologías innovadoras y competencias interculturales.  
  • Certificaciones profesionales: incentivar la obtención de certificaciones que permite al profesorado ampliar su carrera profesional. 
  • Estabilidad laboral con contratos de larga duración y medidas que ofrezcan estabilidad económica. 
  • Salarios atractivos que reconozcan la importancia del personal docente y administrativo. 
  • Incentivos como incorporar seguros de salud, planes de jubilación y acceso a recursos educativos. 
  • Fomento de la innovación con equipos especializados y proyectos de investigación y desarrollo. 
  • Atracción de nuevas generaciones, adaptándonos a sus necesidades e incertidumbres.

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